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Encuentro con S.S. el Dalai Lama

“Muchos de nosotros esperábamos con ansiedad. Vi a Su Santidad venir hacia nosotros, con mucha luz irradiando de él y muchos brazos, igual que lo había visto antes. En cuanto me puse de pie para hacer las postraciones, los guardias de seguridad me agarraron otra vez y me llevaron fuera. Tal vez me dieron patadas o puñetazos, porque encontré moratones en mi cuerpo cuando recuperé la conciencia”.

“Pero después de que Su Santidad concediera la audiencia a todos los demás, pidió ver a la mujer oráculo y me condujeron ante él. En cuanto fui hacia él, agarré sus pies y perdí el conocimiento de nuevo. Cuando volví en mí, Su Santidad me preguntó sobre mi casa y muchas otras cosas, pero yo me quedé sin palabras. Ninguna palabra salió de mí, estaba demasiado contenta como para poder decir nada. Más tarde pude contarle todo lo que el anciano de Shigatse me había dicho, y me escuchó hablar sobre mí y mis problemas. Me confirmaron como el oráculo del protector y Su Santidad me pidió que no volviera al Tibet. Me otorgó diferentes iniciaciones e instrucciones, y comencé a hacer los retiros que me había aconsejado”.

“La Oficina Privada me proporcionó una casa dentro del Monasterio de Namgyal. Es la misma casa en la que vivo actualmente. Fue en esa época en la que el maestro de la Escuela de Dialéctica fue asesinado por un grupo de adoradores de Shugden, y corrieron rumores de que yo también lo sería. Los monjes del Monasterio de Namgyal estaban muy preocupados por mi seguridad. Fue así que nos acercamos. En realidad, traté de rechazar su protección. Les dije que si mi destino era ser asesinada, entonces nada podría impedir que sucediera, pero si mi karma no era morir, los devotos de Shugden no podrían dañarme. Los monjes no me escucharon y me cuidaban continuamente. Como me encontraba muy débil físicamente, Su Santidad contactó con Kyabje Trulshik Rimpoché y me enviaron a Francia para un tratamiento. En aquel momento conocí a Lama Zopa Rimpoché. De hecho, ¡gracias a mi mala salud conocí a tanta gente!”.

“Durante mis retiros y prácticas han sucedido algunas señales buenas y he tenido también algunos resultados positivos, pero prefiero decir que son sólo alucinaciones. Cualquier cosa buena que sucede no es otra cosa que la bendición de Su Santidad. No soy mejor que el más pobre de entre los seres. Aproximadamente hace dos años, Su Santidad me aconsejó que siempre que tuviera la oportunidad, debía dar enseñanzas o cualquier tipo de servicio que pudiera entregar a aquellos que lo necesitan. Pero sé que no tengo nada que ofrecer a los demás”.

“Para ser honesta, en mi mente tengo la fuerte convicción de que el sentido de la vida consiste sólo en tener la realización de la bodichita y de la vacuidad. Aunque es difícil de obtener, mi principal deseo es conseguir una indestructible fe en estas dos creencias antes de morir. Si no puedo ayudar a la gente a generar estas cosas, nuestro encuentro no es más que una pérdida de tiempo. Aparte de esto, soy la más pobre desde las perspectivas interiores, exteriores y secretas. Lo mejor de mí es sólo que conocí el mejor Dharma, las mejores prácticas y los mejores lamas”.

Ven. Roger: “¿Cuándo fue la primera vez que sintió que era una dakini?”

Khadro-la: “Yo siempre pienso que no soy una dakini. No sé quién soy. Algunos lamas dicen que soy Khandro Yeshe Tsogyal, algunos dicen que soy Vajrayogini, y otros dicen que soy Tara. Deben ser sus propias apariencias puras. Yo creo que no soy nada especial. Cuando era joven, algunos decían que estaba loca. Otros decían que era una dakini. No lo sé. No me cabe duda de que tengo unas muy fuertes huellas kármicas del pasado, porque soy muy querida por Su Santidad y muchos otros grandes lamas del Tíbet y fuera del Tíbet. Algunos lamas del Tíbet, que jamás he conocido, me envían amor, respeto, buenos deseos y a menudo ofrendas y oraciones. Otra razón es que a veces las palabras para expresar la visión de la vacuidad salen de mi boca automáticamente, cosas que nunca he escuchado ni estudiado con anterioridad... aunque luego no puedo recordar lo que he dicho”.

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